*Fe en el caos / Faith in Chaos *

By Carmen Seijas

“Tu visión solo se volverá clara cuando puedas mirar en tu corazón. El que mira hacia fuera sueña y el que mira hacia dentro despierta”
Cart GustavJung

En los momentos de incertidumbre es normal sentir que perdemos el control.

Últimamente me viene mucho a la cabeza los inicios de mi carrera como artista independiente. Ya había expuesto en muchos sitios, había vivido mis primeras entrevistas, la escena de Barcelona me había abierto un hueco y solía colaborar en todos los proyectos y eventos posibles, aún así no tenia un duro y en mi mente la única manera posible de vivir del arte era a través de una galería. 

Después de haber sido rechazada en diversas galerías y premios. Me quedó muy claro que no existía un espacio para mi obra tanto en el circuito institucional como en las galerías contemporáneas.

Esto redujo mis posibilidades en extremo y durante un tiempo me moví de un lado a otro sin saber por donde tirar, siguiendo un poco la marea e intentando imitar el camino de otros a ver si obtenía los mismos frutos. 

No fue hasta que me encontré en un aprieto económico que comencé a escucharme a mi misma y seguir mi propio camino dando el paso a comenzar a auto gestionarme y vender mi propia obra. Hasta ese momento me sentía avergonzada solo de pensar en la posibilidad de tener que publicitarme y gestionarme yo misma, me habían vendido que no sería artista hasta que un galerista lo decidiese y por ahora nadie lo había hecho.

Mi primera exposición individual fue en un local que me cedieron a cambio de una obra, era un bajo en el Gótico en Barcelona, el dueño lo utilizaba como almacén así que antes de la exposición me pasé una semana vaciándolo y escondiendo todo. En esa época los eventos siempre tenían patrocinadores para amenizarlos con comida y bebida, yo no tenia patrocinadores de ningún tipo pero tuve la ayuda de varias de mis amigas que se ofrecieron voluntarias para preparar sangría y servir el vino mas barato y horrible que encontramos. 

Me habia fijado que en las exposiciones colectivas en las que había participado se enviaban notas a prensa para publicitar el evento, así que le pedí a mi hermana que escribiese un texto, lo enviamos a todas partes y varias revistas accedieron a publicarla.

La exposición fue un éxito pero no vendí nada porque en ningún momento se me ocurrió poner precios, la gente me pedia tarjetas de visita y recuerdo decir que se habían terminado pero la verdad es que nunca se me había ocurrido hacerlas.

Los recuerdos de toda esa fe en la nada mas absoluta y correr riesgos sin ningún propósito exacto son los que me recuerdan la raíz desde la que creamos. En ese momento solo quería una oportunidad para enseñar mi obra en un espacio y para poner comunicarme a través de ella, y la conseguí.

Las primeras fases de un cambio siempre se perciben como un abismo, lo mas interesante aflora cuando miramos con perspectiva. Años después estos momentos parecen algunos de los mejores de nuestras vidas. A veces por que el caos y la incomodidad de no tener control los hacen mas intensos, otras veces por que el factor transformativo de la experiencia y la sensación de empezar de nuevo como en un lienzo en blanco son liberadoras. 

Estos momentos son los que traen consigo las lecciones espirituales mas profundas.

Por supuesto esto no siempre sirve de consuelo pero parece ser una verdad, hay una lección inscrita ahí, y es que más nos vale apre.  nder a desprendernos en momentos de caos y a confiar en el misterio de la vida.

Al personificarnos con el caos que nos rodea lo convertimos en “nuestro” drama, en “nuestro” dolor, y ni el drama, ni el dolor, ni la ansiedad son cosas que se puedan poseer, son emociones, situaciones o condiciones que nos pasan pero ni son nuestras ni nos definen. 

Si miramos de cerca los significados técnicos de nuestro drama nos sorprenderemos. Por ejemplo, la palabra emoción viene del latín emotio que a su vez deriva del verbo emovere, movere significa mover o trasladar y el prefijo e- significa retirar, cambiar de lugar, las emociones nos sacan del lugar en el que estábamos y nos trasladan a otro, es decir, están en movimiento, pasan a través de nosotras pero no nos definen ni a nosotras ni a nuestro carácter, solo lo condicionan hasta que otro factor condicionante vuelva a mutarnos.

¿Ahora dime si esto no es liberador? En lugar de visionar todo como propio, de intentar poseer nuestra emoción, en lugar de eso, ver, entender, escuchar y luego dejar ir a la espera de la siguiente cosa que sentimos.

Tenemos la costumbre de vernos con poder y autoridad sobre nuestros sentidos y emociones pero somos mas bien molinos de viento afectados por las condiciones que les rodean. Todo impacta en nosotras en mayor o menor medida incluso (sobretodo) cuando intentamos esforzarnos en que no sea así. 

Lo que la naturaleza nos pide es resiliencia y fe en el misterio que nos rodea, poner consciencia sobre lo extraordinaria que es nuestra existencia, permitirnos ver mas allá de los velos educacionales y las exigencias del sistema hasta conectar con lo más básico de nuestro ser.

Decir adiós a todo lo conocido y dar la bienvenida a lo que nos falta por conocer, sin miedo, sin apego y sin expectativa dispuestas a evolucionar con cada paso.

 

 *** English ***

“Your visions will become clear only when you can look into your own heart. Who looks outside, dreams; who looks inside, awakes.”
Cart GustavJung

In moments of uncertainty it is normal to feel that we lose control.

Lately, I been thinking about the beginnings of my career as an independent artist. In those days I had already exhibited in some places, and I had experience my first interviews, the Barcelona scene had opened the door for me and I used to collaborate in all the projects and events that I could, but even doing all that stuff I didn’t had any money and in my mind the only possible way of sustaining myself through art creation was joining a gallery.

After being rejected for various awards and galleries. It became very clear to me that there was no space for my work both in the institutional circuit and in contemporary galleries.

This reduced my chances to the extreme and for a time I moved from one place to another without knowing which way to go, following the tide and trying to imitate the path of others to see if I could get the same results.

It was not until I found myself in a financial bind that I began to listen to myself and follow my own path, taking the step to start managing myself and selling my own work. 

Until that moment I felt ashamed just thinking about the possibility of having to advertise and manage myself. I was taught that I would not be an artist until a gallery owner decided it and so far no one had done it.

My first individual exhibition was in a place that someone offer me in exchange for an art piece. It was a ground floor in the Gothic quarter in Barcelona, ​​the owner used it as a warehouse so before the exhibition I spent a week emptying it and hiding everything. At that time the events and exhibitions always had sponsors to offer food and drinks. I had no sponsors of any kind but I had the help of several of my friends who volunteered to prepare sangria and serve the cheapest and most horrible wine we could find.

I had noticed that in the collective exhibitions in which I had participated, press releases were sent to publicise the event, so I asked my sister to write a text, we sent it everywhere and several magazines agreed to publish it.

The exhibition was a success but I didn't sell anything because it never occurred to me to set prices, people asked me for business cards and I remember saying that they were gone but the truth is that it had never occurred to me to make them in first place.

The memories of all that faith in nothing and taking risks without any exact purpose are what remind me of the root from which we create. At that time I just wanted an opportunity to show my work in a space and to communicate through it, and I got it.

The first phases of a change are always perceived as an abyss, the most interesting emerges when we look with perspective. Years later these moments seem like some of the best of our lives. Sometimes because the chaos and discomfort of not having control make them more intense, other times because the transformative factor of the experience and the feeling of starting over as if on a blank canvas is liberating.

These moments are the ones that bring with them the deepest spiritual lessons.

Of course this is not always brings comfort but it seems to be true, there is a lesson inscribed there, and that is that we better learn to detach ourselves in times of chaos and trust in the mystery of life.

By personifying ourselves with the chaos that surrounds us, we turn it into “our” drama, into “our” pain, and neither drama, nor pain, nor anxiety are things that can be possessed, they are emotions, situations or conditions that happen to us but they are neither ours nor define us.

If we look closely at the technical meanings of our drama we may be surprised. For example, the word emotion comes from the Latin emotio which in turn derives from the verb emovere, movere means to move or transfer and the prefix e- means to remove, change places, emotions take us out of the place where we were and move us to another, they are in motion, they pass through us but they do not define us or our character, they only condition it until another thing changes us again.

Now tell me if this isn't liberating? Instead of envisioning everything as our own and trying to own our emotion, instead of that allow ourselves to see, understand, listen, and then let go, waiting for the next thing we feel.

We have the habit of seeing ourselves with power and authority over our senses and emotions but we are more like windmills affected by the conditions that surround us. Everything impacts us to a greater or lesser extent even (specially) when we try to make an effort not to be so.

What nature asks of us is resilience and faith in the mystery that surrounds us, to become aware of how extraordinary our existence is, to allow ourselves to see beyond the educational veils and the demands of the system until we connect with the most basic of our being.

Saying goodbye to everything known and welcome what we need to know, without fear, without attachment and without expectation, willing to evolve with each step.

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